Desde su aparición en la antigua Roma, los Concejos han tenido como misión fundamental colaborar en la gestión municipal. Al finalizar la edad media y con la revitalización de las ciudades por el naciente capitalismo, la burguesía encuentra en los cabildos el escenario propicio para velar no solo por sus intereses particulares, sino por el mejoramiento de las condiciones de la localidad.
El Concejo manejaba los asuntos administrativos corrientes en todos los campos. Estaba encargado del cuidado de las finanzas, de la reglamentación del comercio y la industria de los trabajos públicos, de organizar el aprovisionamiento de la ciudad, del ejército comunal, de las escuelas y de los hospitales, de tal modo, que los estatuidos del Concejo constituían una autentica legislación municipal.
En la América Latina, la institución del Concejo se trasladó del viejo Derecho de Castilla y los cabildos se constituyeron en uno de los principales órganos del gobierno local, en donde participaban los españoles, colonizadores y los criollos mercantilistas con el fin de definir algunos tributos, el estatuto de policía local y el régimen de libertades y derechos de la población.
En la época de la independencia el desempeño del cabildo fue fundamental. Es bueno recordar su papel protagónico en episodios como la Revolución de los Comuneros y el mismo Grito de la Independencia el 20 de julio de 1810. Una vez consolidada la Independencia, el Concejo pasa a ser parte del nuevo sistema institucional y se constituyó en entidad coadministradota del municipio, desempeñando siempre importantes funciones encaminadas a la solución de los problemas de la comunidad.
Todo este legado histórico hace que los cabildos de hoy evalúen sus desafíos de cara a la reconstrucción de la democracia municipal y a la consolidación de la paz y la reconciliación entre los colombianos, procesos en los cuales estos cuerpos colegiados juegan un papel determinante en la medida que representan el eslabón mas cercano al pueblo e interlocutor directo entre éste y sus gobernantes.
El Concejo de Valledupar nace paralelamente con la creación del Municipio de Valledupar la cual se dio mediante la ordenanza No 57 de 1915, desde entonces se ha mantenido su esencia de órgano democrático y popular, vocero legitimo de la comunidad, aunque la dinámica de nuestro sistema jurídico ha ido modificando algunas de sus atribuciones conforme a la evolución misma de la administración publica y de la sociedad. La actual constitución